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“España y el mundo necesitan un capitalismo más distribuido”

JOSÉ MANUEL CASADO

Creo que efectivamente un país como el nuestro que multiplicò su deuda en el año 2009 por cinco y que dobla la cifra de parados respectos a sus homónimos europeo, y que tiene los problemas estructurales como un mercado de trabajo rígido, una fuerza de trabajo muy poco productiva, que durante la última década ha trabajado en construcción y obra pública, con un sistema educativo que no genera capacidades, que es uno de los más viejos de Europa, etc. debe preocuparse y ocuparse más de lo que se está haciendo. 

Yo no sería tan dramático como Roubini, pero sería prudente y cauto e intentaría tomar medidas ya para superar la poca competitividad de nuestro país. Creo que la prosperidad del mundo depende de tres ejes fundamentales: 

• Competitividad de los países persiguiendo la prosperidad. 

• Competitividad de las empresas intentado conseguir la rentabilidad y el beneficio. 

• Competitividad de los individuos procurando alcanzar el mejor bienestar. 

Modestamente considero que nosotros no estamos haciendo los deberes adecuados para ganar nuestro futuro. Por ejemplo, el déficit estructural de la balanza de pagos de la economía española es un claro síntoma de la baja competitividad de sus productos y servicios, así como del escaso afán de internacionalización de la mayoría de las empresas de nuestro país. Esta situación se ha sostenido durante años por el tirón de la demanda interna, que compensó las escasas exportaciones. 

Sin embargo, se ha producido una drástica disminución de la demanda interna, que tiene su origen en la caída de la confianza de los consumidores y empresarios hasta mínimos históricos. Actualmente, la economía española se enfrenta a un doble reto. Por un lado, tomar medidas coyunturales que la dinamicen en el corto plazo y, por otro, acometer reformas estructurales que cambien el modelo productivo a medio plazo y mejoren su competitividad y productividad. Se hace necesario mejorar estos dos aspectos de la economía española reformando los pilares de su modelo productivo. Si no se hace, el riesgo de desplazamiento de la economía española en el marco internacional en beneficio de los países emergentes más competitivos es cada vez más evidente. 


Pero además una cifra de paro de más del 20 por ciento y una deuda que me había multiplicado por cinco en 2009 están afectando muy seriamente a la imagen de nuestro país. Esto obligará a mejorar nuestra imagen e invertir más en promoción de la imagen en el exterior, principalmente en la región asiática. Asimismo se debería dar más publicidad a los logros de las empresas españolas que se han internacionalizado de manera exitosa. Los sectores de actividad más asociados con la competitividad en España han sido turismo, alimentación y bebidas y moda y accesorios. No creo que se haya acabado el consenso, creo que se ha acabado el capitalismo que hemos conocido. 

Mario Soares el ex presidente y ex primer ministro de Portugal, se refiere al capitalismo de casino como la fase especulativa que permitió “años de globalización descontrolada, sin reglas éticas ni la menor preocupación social ni ambiental; en este sentido, y sin por supuesto tener recetas para su solución, creo que hay que acabar con esta situación. Por ello creo que nos dirigimos a un sistema hibrido con una mayor intervención de los Estados en el que habrá qué ver cómo reacción los mercados y como se plantea el futuro.

Lo que sí necesitamos en el mundo y por supuesto en España es de un capitalismo más distribuido. Comparto con Shoshana Zuboff, distinguida profesora del Harvard Business School, que la nueva etapa capitalista viene determinada por la preponderancia del individualismo. En este sentido la salida de esta situación requiere de la concurrencia en cuanto a lo que es importante de todos los españoles.



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